ENTREVISTA: OLAVO DE CARVALHO EXPLICA LULA Y EL FORO DE SAO PAULO
Muchos chilenos están perplejos con la carta firmada por Bachelet y otros 44 comparsas que componen la alta clase de la política chilena, emplazando a la justicia brasileña a "respetar la Constitución" dando libertad para el criminal y jefe de cuadrilla Lula da Silva.
Como si un condenado a 12,5 años de cárcel, con recursos de defensa rechazados por los Tribunales Superiores y con otras 6 demandas en curso - encaminando para condena por abundancia de pruebas - pudiese entrar legalmente en una carrera presidencial.
¿Entonces qué está por detrás de esta insólita petición?
Entrevistado en el año 2009 por el periodista investigador venezolano Alek Boyd, el filósofo brasileño Olavo de Carvalho expone a Lula y el Foro de Sao Paulo: un tema desconocido y que URGE ser discutido, en Chile, con real profundidad.
(Traducido al Español por Staff Embajada)
Alek Boyd: Tal vez recuerdes Olavo, en noviembre de 2005, formábamos parte de un pequeño grupo de personas invitadas a informar al ex subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental (EEUU), Tom Shannon, sobre la situación política en nuestros respectivos países. Recuerdo muy claramente tus advertencias sobre Lula durante esa reunión en particular. Con el paso del tiempo, debo decir lo gratamente sorprendido que estoy con el cambio de percepción con respecto a Hugo Chávez. Eso sí, en noviembre de 2005, el Departamento de Estado (EEUU) aún albergaba la idea de que él era un demócrata, supuestamente como Lula. Sin embargo, los recientes acontecimientos en Honduras (1) muestran que Lula está tan interesado en interferir en los asuntos internos de otros países, como su homólogo venezolano. Sin embargo, sería difícil concluir que tal es el caso, a través de cómo los medios de comunicación retratan al presidente brasileño. Por esta razón, teniendo en cuenta que usted es brasileño y que ha estado siguiendo la política de su país por más tiempo que la mayoría de los periodistas conocedores de la propia existencia de Lula, quisiera preguntarle algunas cosas sobre él, comenzando con: ¿Por qué cree que los medios le dan un tratamiento tan benigno? La mayoría de los analistas y los medios creen que Lula es un político moderado, un demócrata. ¿Cómo concilia eso con, por ejemplo, la fundación de Lula, a petición personal de Fidel Castro, del Foro de Sao Paulo (FSP)?
(1) Episodio en que el presidente derrocado de Honduras Manuel Zelaya se atrinchera en la Embajada de Brasil en Honduras
OLAVO: No hay nada ahí para ser apropiadamente conciliado. La imagen y la realidad, en este caso, están en completa contradicción. La "leyenda" Lula, como demócrata y moderado, solo se sostiene gracias a la supresión del hecho más importante de su biografía política, la fundación del Foro de São Paulo. Esta supresión, en algunos casos, es fruto de una ignorancia genuina; pero en otros, es un encubrimiento premeditado. El experto del Consejo de Relaciones Exteriores (Council of Foreign Relations - CFR) en asuntos brasileños, Kenneth Maxwell, incluso llegó al punto de negar abiertamente la simple existencia del Foro, siendo confirmado en ésto por otro experto en el tema, Luiz Felipe de Alencastro, también en una conferencia en el CFR. No necesito enfatizar el peso que la autoridad del CFR conlleva con los formadores de opinión en los Estados Unidos.
Cuando tal institución niega los hechos más probados y documentados de la historia latinoamericana de las últimas décadas, pocos periodistas tendrán el coraje de tomar partido por los hechos en contra del argumento de la autoridad. Por lo tanto, el Foro de São Paulo, que es el cuerpo político más vasto y poderoso que haya existido en América latina, es desconocido para los estadounidenses y, por cierto, también para la opinión pública mundial.
Al ser suprimido este hecho, la imagen de Lula como un demócrata y un moderado adquiere cierta verosimilitud. Tenga en cuenta que no solo en los Estados Unidos los medios de comunicación han encubierto la existencia y las actividades del Foro. En Brasil, aunque publiqué las actas completas de las asambleas de esa entidad, y las cité con frecuencia en mi columna en el prestigioso periódico O Globo, de Río de Janeiro, el resto de los medios nacionales masivamente guardaron silencio o me contradijeron de forma ostensiva, acusándome de ser radical y paranoico.
Cuando por fin el propio presidente Lula (...) confesó todo, su discurso, publicado en el sitio web oficial de la presidencia, ni siquiera fue mencionado en ningún periódico o programa de noticias de televisión. Poco tiempo después, sin embargo, el nombre "Foro de São Paulo" se incorporó a los anuncios de video del partido gobernante, por lo que es imposible seguir negando lo obvio. Luego, pasaron a la táctica del manejo del daño, proclamando, contra toda la evidencia, que el Foro de São Paulo era solo un "club" de debate, sin ningún poder de decisión. El acta de las asambleas, sin embargo, lo niega de manera vehemente, mostrando que las discusiones terminaron convirtiéndose en resoluciones, firmadas unánimemente por los miembros presentes. Los clubes de debate no aprueban "resoluciones". Además, el mismo discurso presidencial que acabo de mencionar también reveló el papel decisivo que desempeñó el Foro en el sentido de poner y mantener al Sr. Hugo Chávez en el poder en Venezuela.
Hoy en día, en Brasil, nadie ignora que dije la verdad sobre el Foro de São Paulo y el resto de los medios mintieron. Por otro lado, está claro que Lula y su partido, siendo los fundadores y el centro estratégico del Foro, tuvieron que mantener un bajo perfil, dejando a los miembros más periféricos, como Hugo Chávez y Evo Morales, las más llamativas o escandalosas partes del trabajo.
Hoy en día, en Brasil, nadie ignora que dije la verdad sobre el Foro de São Paulo y el resto de los medios mintieron. Por otro lado, está claro que Lula y su partido, siendo los fundadores y el centro estratégico del Foro, tuvieron que mantener un bajo perfil, dejando a los miembros más periféricos, como Hugo Chávez y Evo Morales, las más llamativas o escandalosas partes del trabajo.
De ahí la falsa impresión de que hay "dos izquierdas" en latinoamerica, una democrática y moderada, y la otra radical y autoritaria. Hay dos izquierdas, de hecho, pero son más bien la que manda y la otra que sigue las órdenes de la primera y por lo tanto, arriesga su propia reputación.
Todo lo que la izquierda latinoamericana ha hecho en los últimos diecinueve años fue previamente discutido y decidido en las asambleas del Foro, que Lula presidió, ya sea directamente hasta 2002, o por medio de su diputado, Marco Aurélio García, después. El comando estratégico de la revolución comunista en América Latina no se encuentra ni en Venezuela, ni en Bolivia, ni siquiera en Cuba. Está en Brasil.
Una vez que se suprimió el hecho de la existencia del Foro de São Paulo, lo que le dió aún más credibilidad artificial a la leyenda de las "dos izquierdas" fue que la administración de Lula, muy astutamente, concentró sus esfuerzos subversivos en el campo de la educación, la cultura y las costumbres, que solo afectan a la población local, conservando prudentemente, al mismo tiempo, una política económica "ortodoxa" que calmó a los inversionistas extranjeros y proyectó una buena imagen del país en los bancos internacionales (una estrategia de doble estándar inspirada en el mismo Lenin). Por lo tanto, la subversión de la sociedad brasileña así como las empresas revolucionarias del Foro de São Paulo lograron, bajo una gruesa capa de elogios para el presidente Lula, pasar desapercibidas para la opinión pública internacional. Nada puede ilustrar mejor la duplicidad de conducta a la que me refiero que el hecho de que, en la misma semana, Lula fue celebrado tanto en el Foro Económico Mundial en Davos, por su conversión al Capitalismo, como en el Foro de São Paulo, por su fidelidad al comunismo. Es bastante evidente, entonces, que hay un Lula en la realidad local y otro Lula para el consumo internacional.
Alek Boyd: ¿Podría ampliar un poco el tipo de organización que es el FSP y las credenciales democráticas de algunos de sus miembros?
OLAVO: El Foro de São Paulo fue creado por Lula y discutido con Fidel Castro a fines de 1989, fundado al año siguiente bajo la presidencia de Lula, quien permaneció en el liderazgo de esa institución durante doce años, renunciando nominalmente a ello para asumir como presidente de Brasil en 2003. El objetivo de la organización era reconstruir el movimiento comunista, sacudido por la caída de la URSS. "Conquistar en Latinoamerica todo lo que perdimos en Europa Oriental" fue el objetivo proclamado en la cuarta asamblea anual de la institución. Los medios para lograrlo consistieron en promover la unión e integración de todos los partidos y movimientos comunistas y procomunistas de Latinoamerica, y en desarrollar nuevas estrategias, más flexibles y mejor camufladas, para la conquista del poder.
Prácticamente, desde mediados de la década de 1990, no ha habido ningún partido o entidad de izquierda que no haya estado afiliado al Foro de São Paulo, firmando y siguiendo sus resoluciones y participando en la intensa actividad de los "grupos de trabajo" que celebran reuniones casi todos los meses en muchas capitales de Latinoamerica.
El Foro tiene su propia reseña, "America Libre" (Free America), una editorial, así como una extensa red de sitios web coordinados prudentemente desde España. También ejerce control no oficial sobre una infinidad de publicaciones impresas y electrónicas. La velocidad y eficacia con que se transmiten sus decisiones a todo el continente se puede medir por su éxito continuo en encubrir su propia existencia, durante al menos dieciséis años. La clase periodística de Brasil es masivamente de izquierda, e incluso los profesionales que no están involucrados en ninguna forma de militancia se sentirían reacios a oponerse a las instrucciones que recibe la mayoría.
El cuerpo de miembros del Foro está compuesto por partidos legítimos, como el propio Partido de los Trabajadores de Brasil y organizaciones criminales de secuestradores y traficantes de drogas, como el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). El primero es responsable de una infinidad de secuestros (incluídos los de dos famosos empresarios brasileños) y el segundo es prácticamente el controlador exclusivo del mercado de la cocaína en latinoamerica hoy en día.
Todas estas organizaciones participan en el FSP en igualdad de condiciones, lo que permite que cuando los agentes de una organización criminal son arrestados en un país, las entidades legales puedan movilizarse de inmediato para socorrerlos, promoviendo manifestaciones y lanzando campañas de petición para su liberación. A veces, la protección que las organizaciones legales dan a sus socios criminales va más allá, como sucedió, por ejemplo, cuando el gobernador del estado de Rio Grande do Sul, Olívio Dutra, un importante miembro del Partido de los Trabajadores, recibió a un comandante de las FARC como invitado de estado; o cuando la administración Lula otorgó asilo político al agente de conexión entre las FARC y el Partido de los Trabajadores, Olivério Medina, además de un cargo público para su esposa. Poco tiempo antes, Medina había confesado haber aportado una contribución ilegal de $ 5 millones para la campaña presidencial de Lula.
La imagen optimista de Brasil que se pintó en el exterior contrasta con el hecho de que, de 40,000 a 50,000 brasileños son asesinados cada año, según los propios hallazgos de la ONU. La mayoría de estos crímenes están relacionados con el tráfico de drogas. El juez de la Corte Federal Odilon de Oliveira ha encontrado pruebas concluyentes de que las FARC proporcionan armamento, apoyo técnico y dinero para las mayores organizaciones criminales locales, como por ejemplo el PCC (Primeiro Comando da Capital), que gobierna ciudades enteras y mantiene su población sometida a un régimen de terror.
Tal como predije después de la primera elección de Lula a la presidencia en 2002, la administración federal desde entonces, no ha hecho nada para detener esta violencia asesina, ya que cualquier iniciativa del gobierno en ese sentido iría en contra de los intereses de las FARC y a su vez, en una fracción de segundo, todo el Foro de São Paulo saldría en contra del gobierno brasileño.
Frente a la matanza de brasileños, que es mas o menos equivalente a la cifra de muertos de una guerra de Irak por año, Lula se ha mantenido fiel al compromiso de apoyo y solidaridad que hizo a las FARC como presidente del Foro de São Paulo en 2001.
Alek Boyd: ¿Por qué crees que los medios de todo el mundo no se dieron cuenta de que la campaña presidencial de Lula fue financiada ilegalmente por Fidel Castro con un monto de U$ 3 millones, como expuso la revista Veja?
OLAVO: Ante hechos como estos, siempre es recomendable tener en cuenta la concentración de la propiedad de los medios de comunicación mundial que ha sucedido en las últimas décadas, como ha sido descrito por el periodista Daniel Estulin en su libro sobre el grupo Bilderberg. Incluso los lectores más distraídos no han dejado de notar cómo la opinión de los medios mundiales dominantes ha estado uniforme en las últimas décadas, siendo hoy difícil percibir cualquier diferencia entre, por ejemplo, Le Figaro y L'Humanité en cuestiones esenciales, como por ejemplo, el "calentamiento global" o el avance de nuevas direcciones alineadas con el proyecto de un gobierno mundial, por ejemplo, Lula o Obama. Nunca como hoy ha sido tan fácil y tan rápido crear una impresión de unanimidad espontánea. Y dado que el CFR proclama que el Foro de São Paulo no existe, nada podría ser más lógico que esperar que el Foro de São Paulo desaparezca de las noticias.
Alek Boyd: Otros analistas han argumentado absurdamente que la intervención extranjera, el “imperialismo” con cualquier nombre, nunca ha caracterizado la política del Itamaraty (Relaciones Exteriores de Brasil). A la luz de la intervención directa del “lider sindical” Lula para ayudar a Chávez a superar la huelga de los trabajadores petroleros venezolanos en 2002-03, enviando estanques con gasolina ¿cómo explicaría usted esa flagrante ignorancia?
OLAVO: Las tradiciones del Itamaraty, aunque hayan sido alabadas por su pasado, ya no significan nada en absoluto. Hoy, el cuerpo diplomático brasileño no es más que la militancia esmoquin del Partido de los Trabajadores. Al mismo tiempo, el nivel intelectual de nuestros diplomáticos, que había sido una razón de orgullo desde los tiempos del gran barón de Rio Branco, ha disminuído de manera formidable, al punto de que hoy en día la dirección intelectual de la clase está en manos de genios de ineptitud, como Samuel Pinheiro Guimarães. No es de extrañar entonces que en todas partes nuestros embajadores sean simples agentes del Foro de São Paulo. No se puede decir que esto exprese adecuadamente el imperialismo brasileño, ya que nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores no duda en sacrificar los intereses nacionales más evidentes ante el altar de un valor más sublime, que es la unión solidaria de la izquierda latinoamericana. No hay imperialismo brasileño, sino imperialismo del Foro de São Paulo.
Alek Boyd: ¿Crees que Marco Aurelio García está detrás del regreso de Zelaya a Honduras, como se ha alegado? En caso afirmativo, es evidente que se trata de un miembro del FSP que viene al rescate de un camarada caído, pero ¿qué hay para Brasil?
OLAVO: El gobierno brasileño niega tener algo que ver con eso, pero el mismo Zelaya confesó que su regreso a Honduras había sido arreglado previamente con Lula y su mano derecha, Marco Aurélio García. Lo más evidente en el mundo es que esta instalación grotesca de Zelaya en la embajada de Brasil es una operación del Foro de São Paulo.
Alek Boyd: Ya que Tom Shannon es ahora Embajador de los EE. UU. en Brasil, ¿le reiteraría lo que le dijo, en noviembre de 2005, sobre Lula y sus socios en el crimen o lo aconsejaría de otra manera?
OLAVO: Tom Shannon no nos prestó la debida atención en 2005 y esta fue, sin duda, una de las causas del agravamiento de la situación en latinoamerica desde entonces. Es probable que haya leído los discursos de Maxwell y Alencastro en el CFR, y pensó que una institución tan prestigiosa merecía más credibilidad que un puñado de eruditos latinoamericanos obscuros, sin un cargo público o partido político. Desafortunadamente, nosotros, no el CFR, teníamos la razón. (...)
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